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miércoles, 9 de junio de 2010

La hermana mas hermosa

La libertad. Que es, donde esta y sobre todo, quien la dejo escapar? No leí mucho sobre el tema, hay mucho escrito. Bernard hablaba de la esclavitud. En cierto sentido -en el sentido equivocado- nuestro querido lector Cristián tiene razón. El proletario ya no es esclavo del grillete, sino de la necesidad. Me comí unas paginas de Galeano antes de escribir esto, así que disculpen la demagogia hecha prosa.

Todos somos esclavos de algo. Algunos no tienen libertad de salir de un recinto acotado llamado prisión. Como dice Charly, la jaula no es tan sólo esta pared: esclavo de las drogas y las adicciones. Otros no pueden salir del país, presos en una gran isla llamada Cuba. Otros no pueden salir de su casa, por inseguridad.

Algunos son esclavos del hambre, no tienen recursos económicos para comer libremente. Otros no tienen recursos económicos para educarse, y son esclavos de la ignorancia. Otros, los mas afortunados, somos esclavos del tiempo que se nos escurre: o acaso uno puede elegir libremente cuantos años vivir?


Evidentemente la esclavitud es una cuestión de grado y por ende Cristian tiene razón: todos somos esclavos. El concepto de esclavitud se transforma así en algo totalmente irrelevante. Decir que yo soy esclavo por el solo hecho de tener una restricción temporal es insultar y escupir en la desgracia de aquel que realmente vive en condiciones deplorables, de los negros que nacieron y murieron como esclavos, de los que murieron tras la cínica inscripción "El trabajo te hace libre", aquellos que hoy en día sufren la desgracia de trabajar en condiciones inhumanas. Tan insultante como decir que un obrero es un esclavo porque debe vender su fuerza de trabajo, a veces lamentablemente mal vender su fuerza de trabajo debido a imperfecciones en el mercado laboral y de crédito.

Todos tenemos restricciones, y como dice Hobbes, "un hombre libre es aquel que, teniendo fuerza y talento para hacer una cosa, no encuentra trabas a su voluntad." Aquellos que hayan estudiado optimización sujeta a restricciones saben que hay una cosita llamada multiplicador de lagrange que nos indica cuan operativa es una restricción. Si este multiplicador es igual a cero, la restricción no es operativa. Es decir, no nos afecta: somos un poco mas libres. A mí no me afecta no ser libre de consumir un porrito en una plaza debido a que no consumo marihuana; mi multiplicador de lagrange es cero. Pero a Pity Alvarez le puede parecer que vive bajo la opresión policial. Un amigo mío -que inspiró este post- gusta decir que libre es aquel individuo para el cual todos los multiplicadores de lagrange son cero: líbrate del deseo y alcanzaras el Nirvana. El tiempo es una restricción para todos los mortales, todos los hombres son mortales, por ende ningún hombre es completamente libre en el sentido Hobbesiano.

Pensar la libertad como la fuerza que ejercen las restricciones sobre nuestros intentos por vivir una vida plena acorde a nuestras preferencias permite llegar a un concepto más relevante de libertad. No como una dicotomía estúpida en un libro viejo, sino como una escala de libertades grises y restricciones a las que estamos sujetos, algunos menos, otros lamentablemente más.

lunes, 7 de junio de 2010

¿Trabajo esclavo pero voluntario?


La semana pasada hubo una serie de allanamientos en talleres clandestinos que volvieron a revivir una historia harto conocida: decenas de inmigrantes indocumentados sentados todo el día frente a una máquina de coser, a los que se les paga poco y en negro. Inmediatamente todos los medios salieron a propagar la noticia bajo el impactante rótulo de "TRABAJO ESCLAVO".

Ok, estas personas están en una situación penosa y, valga la redundancia, sería mejor que estuvieran mejor: que les pagaran más por el mismo trabajo, o les pidieran trabajar menos por la misma plata, o los blanquearan a todos sin despedir a ninguno, etc. Pero definitivamente no son esclavos, ya que se trata de un intercambio voluntario entre dos partes. El trabajador "explotado" no está obligado a trabajar en esas condiciones a ese precio. Ahora si lo hace, ¿por qué será?

La muchedumbre indignada saldrá a decir que los pobres trabajadores indocumentados no conocen sus derechos y por ello aceptan estos términos. Una visión paternalista que los supone estúpidos, como si estos individuos pudieran aspirar a un trabajo mejor pero no lo hicieran por falta de información. Suponen que una persona que se embarcó en la empresa de irse de su país natal e ir a trabajar a otro no se tomó la molestia de averiguar qué clase de trabajo podía tener y qué sueldo debería esperar.

El siguiente fragmento de la crónica es elocuente:

En Villa Celina, los empleados del taller allanado negaron ser explotados y salieron en defensa de los empleadores, mientras se manifestaban frente al local custodiados por efectivos de la Guardia de Infantería.

"Acá no hay ningún explotado, ni nadie nos obliga. Trabajo ocho horas y si quiero trabajar más me lo pagan como horas extras", aseguró a la prensa un hombre de origen peruano llamado Angel, que reconoció estar hace un año en el país y tener todavía en trámite su documentación.

[...] En tanto, una mujer afirmó que los propietarios del taller donde trabaja como costurera "pagan puntualmente y nos dan buena comida. Desayuno, almuerzo y cena".

Los "explotados" no son tontos, saben que este tipo de contrato flexible es el único al que pueden aspirar y que es de utilidad para ambas partes. Para ellos el problema fundamental no es estar o no en blanco sino tener o no trabajo. Por otro lado saben que los impuestos que se lleva el gobierno se los sacan de su sueldo, de manera que tienen los mismos incentivos a la informalidad que sus empleadores.

El rótulo de "trabajo esclavo" plantea el problema de los indocumentados en términos de "patrones vs empleados", una categoría a todas luces errónea dado que tanto patrones como empleados son socios en el negocio de evadir impuestos y en algunos casos también truchar marcas. El planteo correcto de este problema es en todo caso "sector informal vs Estado", donde el segundo utiliza las herramientas que tiene a mano para obligar a los primeros a pagar los impuestos correspondientes y hacer cumplir las reglas para que la competencia no sea desleal.