
Algunas observaciones:
- Con un Federalismo puro, Scioli sería Gardel y probablemente Ruckauf nunca hubiera renunciado. La cifra es impactante, la diferencia entre lo que gasta y lo que genera en materia impositiva la provincia de Buenos Aires, es abismal. Hoy Scioli tiene que ser felpudo de Néstor para llegar a fin de mes. Ayer a Ruckauf se le prendía fuego.
- Los casos de Santa Fé y de Córdoba también son impactantes.
- Del otro lado, se encuentran las provincias pobres del NEA: Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Corrientes y Misiones que gastan mucho más de lo que generan.
Parte de esta discrepancia se debe a la ley de coparticipación federal que intenta distribuir los recursos de una manera más equitativa a lo largo de todo el país, de darle más en proporción a las provincias pobres y menos a las ricas. Pero estoy seguro de que la foto 10 años atrás no era igual a la actual porque hoy el gobierno nacional recauda una gran suma de dinero mediante los derechos de exportación que puede usar con bastante discreción, lo cual sesga aún más la tabla que estamos viendo.
No estoy pidiendo que las provincias pobres no reciban ayuda económica. Pero coincido bastante con la tesis de Orlando, creo que la actual ley de coparticipación afecta negativamente los incentivos de quienes gobiernan dichas provincias. El mejor reflejo de esto es la gran cantidad de empleados públicos y los bajos niveles de inversión que tienen.
Mi opinión es que es necesaria una reforma de la ley de coparticipación que no abandone el espíritu equitativo de la actual pero que perjudique menos a las provincias más ricas. Entiendo que los Presidentes de la nación nunca van a tener el incentivo para llevarlas a cabo porque un gobernador bonaerense, santafesino o cordobés exitoso es una amenaza constante para una futura elección. Si en lugar del felpudo, en el 2011 gana un candidato fuerte y con personalidad como el que yo voy a apoyar, Francisco De Narváez, creo que va a ser más factible esta reforma.
Update: Musgrave también discute en Finanzas Públicas el mismo artículo de Orlando. Y coincido en que aunque no sepamos cual es la metodología detrás de la tabla, el artículo es un claro de una discusión que merecemos los argentinos, tanto como la de radiodifusión.