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domingo, 21 de febrero de 2010

Un poco de inflación no le hace mal a nadie

La inflación, como observa hoy el atento Fontevecchia, ha sido un fiel compañero de viaje de los gobiernos argentinos. Si los salarios y las expectativas tardan en acomodarse, tiene un formidable efecto de ajuste en las cuentas públicas al reducir el valor real de salarios y jubilaciones, ajuste que se lleva a cabo de manera gradual y, sorprendentemente, se hace casi imperceptible a la opinión pública (como apuntó Victor en el post anterior).

Sin embargo, los beneficios de la inflación no se agotan en el requisito de "sticky prices". Desde tiempos inmemoriales, los gobiernos han aprovechado un canal casi automático: el impuesto inflacionario. En el preciso instante en que la autoridad de la moneda decide imprimir un billetito más para igual cantidad de bienes, deprecia el valor de los billetes y de esta manera recauda automáticamente un impuesto sobre todos los tenedores de esos billetes, más allá de la flexibilidad de los precios. Recomiendo leer la serie de posts de Il Postino documentando perlitas de este fenómeno a lo largo de la historia.

Si es cierta la información que hoy publica *el diario* de Frank, el gobierno kirchnerista no es la excepción, al transferirle al Tesoro el impuesto inflacionario recaudado durante todo 2009.

Update: cuando subí el post confundí a Victor con Coki. Mis disculpas a los dos fieles lectores y habituales comentadores.

sábado, 20 de febrero de 2010

Trabajar versus estar ocupado

En estos días se lanzó el Consejo Coordinador de Políticas Monetarias, Cambiarias y Financieras. Perdónenme la disgresión, pero creo que en cuanto a denominaciones pomposas se trata, los economistas somos sólo superados por las orgas de izquierda.


En el minuto 1:25: "Comando Táctico Revolucionario, ordene compañero." Un grande Francella.

Bueno, volviendo al punto. Mercedes Marcó del Pont y Amado Boudou lanzaron el mencionado Consejo con el objetivo de "articular las políticas de financiamiento con las políticas macroeconómicas." En la práctica es la consolidación del sueño kirchnerista: un Banco Central propio. En este contexto, Marcó del Pont estrenó sus nuevas atribuciones convocando a distintos sectores de la producción "con un mix de zanahorias y palos", según graficaron sus colaboradores. Sorprende que Marcó del Pont, como titular del Central, se ponga a la cabeza de las políticas sectoriales, que están a cargo de los distintos ministerios del Poder Ejecutivo.

¿Qué significa esto? Más allá del avasallamiento sobre la ya cuestionada independencia del Banco Central, la noticia consolida una tendencia que hace rato es costumbre en el gobierno kirchnerista: las permanentes "reuniones" con el sector empresario. Con el alineamiento del Banco Central, el gobierno suma un poder nada despreciable sobre los actores económicos, quienes, en lugar de estar preocupados sobre cómo satisfacer mejor a sus consumidores, de qué manera reducir sus costos o cómo ganarle mercados a sus competidores, racionalmente deciden invertir gran parte de su tiempo en "adivinar" para qué lado va a ir la política monetaria y, con algo de suerte, desviar las generosidades del funcionario de turno hacia las necesidades de su sector.

Como ilustró de manera concisa Juan Carlos de Pablo, estos empresarios, en lugar de "trabajar", "están ocupados":
"En nuestro país el PBI real no crece porque en Argentina los habitantes en general, y los empresarios y los ejecutivos en particular, están tan ocupados que no les queda tiempo para trabajar. Esto no es un juego de palabras. Un empresario trabaja cuando piensa en los posibles consumidores del producto que fabrica, en sus competidores, en sus proveedores, en sus empleados y obreros, en el cambio tecnológico y el de gustos relacionado con su negocio; mientras que está ocupado cuando piensa qué se le va a ocurrir al ministro de economía en los próximos minutos, y cómo puede sacar provecho de quien no cuenta con dicha información; cuándo es la próxima reunión de la cámara de productores, preparatoria de un nuevo encuentro con las autoridades, para explicarles por qué su producto es "distinto" y, consecuentemente, tiene que ser protegido; cuando asiste a reuniones de expertos, que despliegan delante suyo un amplísimo abanico de escenarios, para su eventual posicionamiento empresario.
Un país crece cuando las energías del sector privado están orientadas hacia la movilización de los factores genuinos del crecimiento, como la acumulación de factores productivos, la incorporación de nuevas tecnologías, la adaptación productiva a los cambios en los gustos de la población; y no crece cuando dichas energías privadas están orientadas a correr hacia cada uno de los que tira de ella, una manta que no sólo no crece sino que se desgarra de tantos tirones simultáneos en direcciones opuestas."
"Trabajar versus estar ocupado" es una forma de ineficiencia que no figura en los libros de texto. La enseñanza es clara. El gobierno suele justificar sus intervenciones argumentando que el Primer Teorema del Bienestar no se aplica debido a la presencia de actores con poder de mercado. Sin embargo, no hay que olvidar que el funcionario de turno también es un actor económico, y que tiene un poder de mercado singular cuando se da rienda suelta a su discrecionalidad. Hoy en día los empresarios están muy ocupados en reuniones con el gobierno. Esperemos que en un futuro no lejano empiecen a trabajar.

lunes, 15 de febrero de 2010

In the pendiente

De las memorias de Greenspan, quien estuvo 18 años al frente de una de las instituciones más sólidas de uno de los países con instituciones más sólidas:
La Reserva Federal y la Casa Blanca no son aliados automáticos. Cuando le dio a la Fed su mandato moderno en 1935, el Congreso tomó grandes recaudos para protegerla de la influencia del proceso político. Mientras los gobernadores son todos elegidos por el presidente, sus posiciones son semipermanentes - los miembros del Board tienen mandatos de catorce años, más largos que cualquier otro salvo los jueces de la Corte Suprema. La presidencia misma es de cuatro años, pero el presidente puede hacer poco sin los votos de los otros miembros. Y mientras la Fed debe reportarse dos veces al año al Congreso, controla sus propias finanzas con el interés de los bonos del tesoro y otros activos. Y esto libera a la Fed para concentrarse en su misión principal: establecer las condiciones monetarias necesarias para el máximo crecimiento y empleo sostenible en el largo plazo. En visión de la Reserva Federal y la mayoría de los economistas, una condición necesaria para el máximo nivel de crecimiento económico sostenible es la estabilidad de precios. En la práctica, esto significa políticas de la Reserva Federal que contienen las presiones inflacionarias más allá del actual ciclo electivo.
No sorprende que los políticos a menudo encuentren un obstáculo en la Fed. Ellos deberían concentrarse en la prosperidad estadounidense en el largo plazo, pero están mucho más atentos a los reclamos inmediatos de sus votantes. Esto está inevitablemente reflejado en sus preferencias de política económica. Si la economía se está expandiendo, quieren expandirla más rápidamente; si ven una tasa de interés, quieren que sea menor - y la disciplina monetaria de la Fed interfiere con esto. Como William McChesney Martin Jr., un presidente legendario en los 50's y 60's, se dice que dijo, el rol de la Fed es ordenar "cerrar la barra justo cuando la fiesta se empieza a poner".
La traducción es mía. Y en rigor, la frase es "the Fed's role is to order the punch bowl removed just when the party was really warming up". Creo que mi versión se adapta mejor a nuestra idiosincracia.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Chau Blejer!

Mercedes Marcó del Pont (MMP) es la nueva presidenta del BCRA, para sorpresa de muchos que esperabamos que Mario Blejer ocupara dicho puesto. No entiendo el cambio de figuritas. Mario Blejer le gana a MMP en todos los aspectos: tiene mejor formación académica, los mercados lo quieren (y nosotros queremos que los mercados nos quieran) y la oposición no se opone (y el Gobierno necesita que la oposición afloje un poco). Los únicos que pueden no quererlo son los ultra K, pero esos votos no los perdés ni poniendo a Espert!

Todo me indica que fue Blejer el que dijo que no, pero es sólo una hipótesis. Alguien me tira algun dato?

domingo, 24 de enero de 2010

La receta ortodoxa

En pocos medios encontré una fundamentación tan clara a favor de la independencia del Banco Central como la que reproduzco a continuación:
Como los gobiernos tienen una inclinación a privilegiar objetivos de corto plazo distintos a la estabilidad de precios –empleo, salarios, competitividad, crecimiento del crédito, financiamiento del déficit–, sacrificando el desempeño económico de largo plazo, el Banco Central debe estar aislado del gobierno. Los beneficios inmediatos que puedan traer esas políticas para los trabajadores son un “engaño” que condena al país a un incremento de precios innecesario que muchas veces puede desencadenar procesos hiperinflacionarios.

Por eso, la autoridad monetaria debe estar a cargo de un banquero conservador que procure convencer a los mercados de que su objetivo excluyente es proteger el valor de la moneda –la inflación– con total independencia de los intereses del gobierno. Para mantener la estabilidad de precios la autoridad monetaria debe tener independencia de instrumentos, la autonomía necesaria para establecer cuál es la mejor forma de combatirla.

La presencia de una ley que lo declare independiente, la ausencia de controles del gobierno y estrictas limitaciones para su financiamiento a través de la entidad, mecanismos de selección de funcionarios donde el gobierno tiene una injerencia muy reducida, un mandato para el titular de la autoridad monetaria que supere en extensión al del presidente de la Nación y la posibilidad de aplicar políticas sin consultar al gobierno son algunos de los elementos formales que hacen a la independencia de los bancos centrales. Con esos dispositivos el banquero central impide que el gobierno incurra en graves errores populistas. La profusa literatura económica y sus sofisticados estudios econométricos, realizados por prestigiosos economistas, demuestran que la inflación promedio y la variación del PIB están correlacionadas negativamente con el grado de independencia del banco central.

El atractivo del diseño institucional ortodoxo es innegable: si se garantiza un banco central “independiente” y “creíble” dedicado al control del valor de la moneda, es posible lograr la estabilidad y crecimiento que los distintos gobiernos erosionan.

¿En qué diario fue publicada esta nota? En Página 12.

domingo, 17 de enero de 2010

Las reservas del BCRA y la deuda publica

En este post Mingo se pone en profesor y explica muy claramente el tema del BCRA. Ya se, es Cavallo. Me aburre un poco el juego de pegarle a Cavallo porque la Convertibilidad terminó en desastres. Aparte va en un sentido parecido a lo que dice Olivera, que pertenece al bando de los progres inteligentes.

Un par de apuntes al pasar. Ademas de que pegarle a ADEBA esta de moda, el articulo de Cavallo señala algo importante: la persistencia del problema fiscal, materializado en la fallida politica de desendeudamiento publico. No me olvido nunca una clase de Heymann en la que, entre muchas ecuaciones que no entendi, dijo algo sobre la independencia del Banco Central. Las hojas de balance del Gobierno pueden estar separadas de las del BCRA, y el BCRA regular la oferta monetaria haciendo uso de instrumentos de deuda (por ejemplo, Lebacs), pero a fin de cuentas, en el largo plazo, ambos balances estan vinculados. Una versión complicada de economistas para decir lo que puede llegar a ser obvio para algunos: que las deudas las pagás con ahorro como corresponde o no las pagás.

Uno puede pagar las deudas con reservas, pero las reservas no son ahorro. No surgen (en su mayoria) del resultado operativo del BCRA, y dado que el BCRA no tiene capacidad de recaudar coercitivamente impuestos, las reservas surgen de transacciones voluntarias entre el BCRA y sus clientes: nosotros. El exportador, luego de pagarle las retenciones al gobierno, decide cuanto quiere mantener en dolares y cuanto quiere transformar en pesos. Cuando decide transformar sus dolares a pesos lo hace voluntariamente, ya sea porque necesita consumir gastando pesos, porque cree que los pesos van a apreciarse respecto del dolar y cree que su riqueza va a mejorar si mantiene pesos (papeles con respaldo del BCRA y sus activos) y no dolares (papeles con respaldo de la Reserva Federal y sus activos).

Pagar con reservas implica perjudicar a todos los tenedores de pesos, en beneficio de los tenedores de bonos argentinos en moneda extranjera (los de moneda domestica tienen un efecto mixto). Por que? Porque es casi lo mismo que la emision monetaria: el BCRA en vez de aumentar sus pasivos monetarios para que el gobierno pague su deuda (monetizar un deficit), lo que hace es reducir sus activos (paga con reservas internacionales). Si pagar continuamente con emisión genera una corrida porque la gente duda que las reservas alcancen para convertir la base monetaria en dólares (como en el ya clásico paper de Krugman, 1979), no veo por que la gente va a seguir confiando de igual manera en el peso cuando ve que las reservas caen de tanto en tanto y la situación patrimonial del BCRA se debilita cada vez que el Gobierno decide quitarle reservas para pagar deudas que son del Gobierno (y no del BCRA)

Con esto no digo que no haya que pagar con reservas internacionales. Distinto sería si el gobierno le comprara las reservas con un bono. Pero me parece que las cosas tienen que llamarse por su nombre. La "politica de desendeudamiento" -mala, buena o regular, no interesa aquí- esta lejos de haber sido exitosa. Bajar el ratio deuda/pbi de 150% a 50% es todo un logro que parece poco cuando uno observa que en el 2001 el ratio tambien era 50%. La quita del 2005 fue todo un logro que por algun lado no me cierra: la idea es que uno con la quita pueda afrontar los pagos sin problemas? Y sin embargo aquí estamos nuevamente hablando de deuda publica tras 6 años de superavit fiscal primario. Los superavit, el genuino ahorro, no sirvio para bajar demasiado el endeudamiento. Apenas si sirvió para pagar los intereses. Ya no tenemos la fantasia noventista de apreciar el tipo de cambio para inflar el PBI en dolares y asi comprimir el ratio deuda/pbi.

Hay que ahorrar más, mucho más, y genuinamente. La deuda publica la tiene que pagar el contribuyente, no el tenedor de pesos. Hay que pagarla con impuestos, no con inflación, que es la forma más regresiva de financiar gastos. Las reservas pueden ser optimas o subóptimas, ese tema se lo dejo a los técnicos. Pero son una inversión que contribuye a mejorar la estabilidad monetaria y financiera, y eso es una de las inversiones más pro-pobre que se me ocurren. Los ricos tienen recursos como para cubrirse de la inflación y aprovechar las oportunidades especulativas que generan las crisis económicas. Los pobres no.