
Es como el candidato de los que se comieron el amague. El amague de Chacho y Graciela, de Anibal en la ciudad, de Nestor. El institucionalismo de Cristina es el último ole! que le cantaron desde la tribuna de la doctrina.
Son los primeros que rajan del barco cuando se hunde. Acusan principios, traiciones, y hasta se autoreprochan un poco en la retirada. Igual se van denunciando, suele ser su último acto de demagogia. Creo que el problema del fracaso recurrente de estos pibes no es programático, es ideológico. Es el fracaso de una forma de actuar: en economía y en política.
Violan los dos requisitos básicos del buen estadista: hacen una economía voluntarista y una política que desacredita el poder. Siempre termina saliendo mal. Son fanáticos solidarios con la plata de los demás y acusan a los demás de no ser fanáticos solidarios con su propia plata. Por eso en lugar de operar sobre la estructura de incentivos que enfrentan los sujetos de su ingeniería social, quieren operar sobre su voluntad, las normas que rigen su comportamiento y/o sus valores morales. No tengo que citar a ningún gran economista para decir porqué fracasan en su intento, aunque podría citarlos a todos. Si los apurás geográficamente te dicen Suecia, o más ambiguamente Europa, o más ambiguamente Estado de Bienestar. Si los apretás un poco más te dicen "facho" (?) y que solo te importa la inseguridad (?). Creen que ser Keynesiano es parecido a ser lacaniano (medio cool, casi una etiqueta de distinción cultural).
Si les decís así te sobran: "ser lacaniano es cool? fah..." Su estética siempre es superior, y se mueven rápido.
Además, usan la palabra grasa mil veces más que los ricos, concepto que siempre me pareció patético y discriminatorio.
Mas aun, si están instruidos en Historia te recitan: la-instauración-del-paradigma-neoliberal-iniciado-con-martinezdehoz. Si los apuras un poco más te tiran 30 mil cuerpos encima y bancatelá. Si saben sociología te dicen tres veces la palabra hegemonía por minuto machacándote con la contrahegemonía de los lazos sociales cuatro veces por minuto hasta que el mozo trae la factura del café y miran para otro lado. Si saben filosofía te corren con Hermeneutica cuando hablas de la tasa de interés, y terminas discutiendo si verdaderamente existe la tasa de café que no te garpó el sociólogo. Si saben literatura te tiran la mitad de las frases en francés y la otra mitad en verso de modo que la discusión pierde todo sentido de seriedad. Si saben de economía... si saben de economía es otro post.
Y son legalistas hasta la ironía.
Todos queremos un Banco Central, justicia justa, ser generosos con la salud pública y la educación. Nadie es tan malo. Pasa que estos tipos reglamentarían el horario de vigencia de la ley de gravedad, de modo que los días de lluvia la gente que vive en la calle no tendría que sufrir a la intemperie los efectos del agua que -maliciosamente- cae. Con eso sería suficiente para poder dormir tranquilos... y descansar de tanto tormento por el egoismo egoista de la sociedad social.