
María Esperanza Casullo: es sencillo, casi elemental. Y muy preocupante que usted no se de cuenta. Preocupante para usted (y un poco para mí, pero de puro metido nomás). El problema que tiene usted para comprender el voto a De Narvaez es sencillamente que usted es muy dogmática. Este post que ha escrito es revelador. Revela, justamente, la profunda gravedad de su dogmatismo, la atrofia completa de las categorías con que usted piensa la sociedad en la que vive. Demuestra su incapacidad para leer con ojos conscientes de su calidad de ojos, la realidad que luego explica. Y explica ahora, explícitamente, que ya no explica nada. Que todo era un tremendo fraude intelectual, una farsita pretenciosa. ¡Enhorabuena!, pero sepa que era esperable que se choque usted alguna vez contra la pared que día a día levantan los obreros de la realidad.
La ignorancia letrada.
Y nadie hace nada por usted.
Fíjese. Y nadie hace nada.
Su dinámica es tan frecuente que asusta.
Usted no entiende a Doña Rosa porque antes de conocerla la piensa, porque antes de pensarla la detesta, porque antes de detestarla, ni siquiera la conocía. Tampoco entiende a los ricos, porque a esos tampoco los conoce. Los ve por televisión o en revistas. Los lee en libros o los ve pasar. Pero claro, ¿quién quiere conocerlos? Son fachos que quieren seguridad. Tipos que solo creen que en esta vida solo importan los bienes y solo los materiales, etcétera. Usted lee mucho, pero debe leer acostada, porque gusta mucho de la comodidad intelectual. Entiendo que así debe ser más fácil. Claro. Porque tampoco entiende a la clase media mezquina, ni a los comerciantes menemistas, ni a los verduleros que votan a rico, ni a los tacheros fascistas, ni a los intelectuales liberales, ni a los liberales por decantación histórica, ni a las Señoras que quieren mejores ins-ti-tu-cio-nes y que alguien-haga-algo mientras golpean, locas de rabia, la Cacerola. No los entiende y no los conoce. Basta con adjetivarlos, para odiarlos y ahorrarse todo el laburito. ¿Quien quiere entender si es posible desacreditar con alguno de esos adjetivos tan efectivos que pueblan el diccionario?
Usted es una gorila al revés, sépalo.
Elige a su enemigo, lo describe con minuciosidad técnica y se lo endilga a todo aquel que está del otro lado de la raya que usted inventa.
Como Carrasco: ¡Y nadie hace nada!
Sinceramente yo nunca vi disciplina que trate de modo tan menospreciante a su sujeto de estudio. Pero ojo. El territorialismo, la militancia, la lucha política en serio, ahí donde hay que ensuciarse las manos, los debates ideológicos abstractos, geniales, son conceptos que usted maneja con cierta facilidad. Porque en el fondo eso es lo que a usted le gusta, y Doña Rosa lo que no le gusta. ¿Qué clase de Teoría Política es esa que desacredita sus temas de estudio por la estética romántica de sus sujetos políticos? Explíqueme. Yo se que es la suya, pero no se bien cómo se llama.
Aprendo con el tiempo que leer muchos libros educa la prosa. Le hace llegar a uno palabras con más facilidad a la lengua, a la boca, a los deditos. Incluso las ideas llegan más rápido. Se mezclan entonces con otras ideas, como recuerdos en los sueños, y de pronto, todo encastra, todas las lógicas se llevan de mil maravillas, las fichas se meten en los tableros que el erudito editado y publicado abrió previamente… y los ruidos, ya sabemos, son las contradicciones lógicas de todo pensamiento pensante pensador y bien pensado.
El pensamiento onírico es orgásmico.
Y nadie hace nada, y todos “piensan”.
Usted ha vivido 11 años encerrada adentro de un claustro de Sociales.
Podríamos haber empezado por ahí, pero justo yo ya estaba terminando.
(Le firma un votante de De Narvaez)