
Nos anteceden generaciones de cobardes, que no se animan todavía a llamar las cosas por su nombre. El 24M fue el clímax de un experimento antiliberal, en el que participaron facciones de izquierda y de derecha. Los que realmente creemos en un sistema republicano y liberal repudiamos este tipo de aventuras, sean de cualquier tinte ideológico, en nombre del "pueblo" o en nombre de "los valores occidentales y cristianos". Repudiamos también el silencio cobarde de quienes vivieron aquellos años y hoy se tapan con la frazada de "el discurso".