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miércoles, 12 de agosto de 2009

Seleccion Adversa, o por que nuestros politicos apestan

Nos vivimos quejando y con razón de la mala calidad de nuestros politicos. Hay miles de formas de explicar estos fenómenos desde distintas disciplinas y marcos de referencia. Pero en economia de la informacion tenemos una buena forma de explicar muchos fenómenos, entre ellos la percepción de que "todos los politicos son iguales y corruptos".

Los votantes demandan políticos más honestos pero del lado de la oferta aparentemente no hay ningún cambio. El problema claramente esta en la oferta: que incentivos tiene una persona capaz y honesta para meterse en política? Cero.

En primer lugar, no te valoran. Existe un problema de informacion similar al del mercado de autos usados de Akerlof. A los votantes (y a los partidos politicos que quieren tener un buen candidato) les es practicamente imposible darse cuenta de todo lo bueno y honesto que sos de la misma manera que a los compradores de autos usados les es dificil darse cuenta la calidad del auto que van a comprar. En especial si sos nuevo en la política, porque no tenés un historial que mostrar. Los votantes entonces ven tu afiche y en ausencia de mayor informacion te ven como un candidato promedio. Claramente, esta falla de informacion beneficia a los malos candidatos, que en consecuencia son sobrevalorados. Tambien perjudica a los buenos candidatos que piensan: meterme en politica para que la gente no me valore... no, gracias. Pasa lo mismo con la policía: si sos honesto no te queres meter ahí, donde automáticamente vas a ser sospechado de coimero. En consecuencia, los buenos son expulsados y los malos son incentivados a entrar.

En segundo lugar, pero relacionado, está el tema del costo de oportunidad. El Estado no puede competir con el sector privado. Claramente, los Ministros ganan bien, pero cualquier ministro de Economía ganaría más en el sector privado o en organismos multilaterales. Y en las jerarquías inferiores es todavía más notable. Como el caso de este pibe, Bruno Bimbi que como jefe de prensa de la diputada oficialista Diana Conti cobraba 700 pesos en negro. Y que el sueldo que le correspondía en blanco eran unos escasos 1800 pesos por mes. Una miseria. Que incentivos tiene un joven inteligente y trabajador de meterse en política? Demás está decir que las propias instituciones políticas tienen el problema de selección adversa: con esos sueldos de porquería solamente pueden atraer a candidatos de porquería.
Siempre lo hablamos con un co-blogger de QLP. ¿Para que meterse en política? ¿Para que te paguen dos mangos, y encima te sospechen de garca? ¿Para que la mitad de la gente te putee por estar en el partido X? ¿Para tener discusiones pelotudas con pelotudos? Los tipos más inteligentes se van para McKinsey, Bain, GoldmanSachs, etc. O se van para el lado académico y se van a hacer un doctorado afuera. No los ves militando.
Me lo imagino a Alfonso Prat-Gay teniendo que sonreir, diciendo boludeces y lugares comunes políticamente correctos en A Dos Voces y pensando por dentro "quien me mandó acá?? me hubiera quedado en New York cobrando millonadas en JPMorgan".
Conozco gente honesta e inteligente que está en política por pura convicción. Pero conozco más del otro tipo, de los ignorantes y con poco cerebro, que le dedicaron mucho tiempo a volantear, pasar por los barrios y estar a pleno en la rosca política desde pendejos. Lamentablemente conozco más de los segundos que de los primeros. Akerlof nos explica por qué. El poema de Bukowski no se aplica en Argentina.