Expresé y expreso desprecio intelectual por el progresismo bobo. Quizás debiera llamarlo populismo; en todo caso es una diferencia semántica. Olivera lo llama kirchnerismo bobo, pero creo que el fenómeno excede lo efímero del fenómeno K en la historia argentina.
El progresismo bobo termina de leer este paper y pide aumentos salariales. O insiste en que la industrialización es la solución a los problemas argentinos, como si no se hubiera intentado antes, como si no existieran papers ortodoxos como estos que muestran que quizás no es tan sencillo hacerlo como proponerlo. Y te tilda de conservador cuando uno sugiere que la inflación puede ser por costos, o dicho de otro modo, que subas salariales generan inflación en algunos contextos. No concede, porque conceder es traicionar las banderas que alguna vez levantó, y el pragmatismo es una cualidad digna de desprecio. Y por supuesto tampoco razona, porque para él la razón, como la aritmética, son ortodoxas.