El mainstream de la BEA (MBEA) dice básicamente dos cosas: (i) el modelo de TCR alto es chévere y (ii) devaluar no es taaan malo. Últimamente vimos expandido el segundo punto en un
excelente post doble del hoy considerado segundo mejor blog de la BEA (Rollo dixit). ¿Qué hacemos ante las expectativas de devaluación? ¿Devaluamos mucho, poquito, nada...? Es una pregunta muy relevante en estos momentos de incertidumbre. Pero el problema del MBEA es que vive al día.
- ¿Devaluamos hoy?
- Dale.
- Ok, ahora a descansar que tuvimos un día largo.
...
- Buen día.
- Buenas. ¿Devaluamos hoy?
La pregunta es tan estacionaria como el problema de Ramsey, porque es la misma que nos hacemos todos los días. Lamentablemente en el proceso hay una variable que va ajustando hacia arriba (las expectativas) y otra que ajusta hacia abajo (la credibilidad). Pero no importa, porque en el largo plazo todos estaremos muertos.
- Pero, ¿y si seguimos vivos?
- ¿Cómo vivos? Maynard dijo que no...
- Sí, vivos. ¿Qué pasa si nos quedan más de 50 años de vida? ¿Qué pasa si tenemos hijos en el país? ¿Si la guita de las AFJP hay que devolverla?
- Lo de las AFJP es otra cosa, no seas chicanero...
- Bueno, ¿pero qué hacemos con la bola de nieve?
- No sé, ¿la devaluamos?
Leíamos en el muy buen post de Elemaco:
El tipo de cambio real, al menos en el corto/mediano plazo, no determina la “competitividad” de la economía argentina en los mercados mundiales.
El problema es que si no la determina en el corto/mediano, ¡mucho menos en el largo! En el largo plazo (si es que seguimos vivos) no vamos a poder seguir jugando con el TCR, ese es un cuento de la infancia. La macro clásica (¡sacrilegio!) dice algo así como que la riqueza de un país se determina en el largo plazo por su productividad.
- Nah, no puede ser tan simple.
- Tal cual, seguro que devaluando llegás más rápido.
Ahora en serio, creo que el MBEA está de acuerdo con esta premisa básica: la condición necesaria para que un país crezca sostenidamente es con aumentos de productividad. El problema de intentar todos los días ganarle a la inflación con el TC es el altísimo grado de incertidumbre que se genera y que impide a consumidores y ahorristas tomar decisiones correctas y, sobre todo, infunde miedo en los empresarios a la hora de invertir (Maynard, horrizado, vuelca el té). Si queremos hacer crecer al país hay que aumentar los niveles de productividad y eso se logra con acumulación de capital e inversión, no tocando el TC cada vez que nos empieza a ajustar el cinturón. La alternativa es seguir jugando al overshooting y reescribiendo los libros de economía cada 5-6 años. Hay que poner la vista un poco más lejos.
Por otro lado, el MBEA está en un dilema moral. Porque como planteamos en el inciso (i) al inicio del post, el MBEA decidió salir a bancar el modelo de TCR alto desde sus orígenes y eso implicó ponerse a correr desde el minuto cero. Ahora es cuando el largo plazo comienza a asomar, pero la carrera ya arrancó. Salir a estabilizar ahora sería demasiado crudo. En el fondo, nadie sabe bien qué hacer con la mirada inquisidora de Maynard, que nos advierte "en el largo plazo todos estaremos vivos."