Estar en contra del sistema, de la guerra, del capitalismo, de la política norteamericana, de Menem y de un montón de cosas más que producen o produjeron injusticias, es muy barato. Por eso, es mucho más fácil encontrar artistas que se oponen incondicionalmente a la guerra que artistas a favor de ella.
Yo creo que se puede admirar al capitalismo como sistema económico, estar de acuerdo con la política exterior norteamericana, pensar que Carlos Saúl Menem fue el mejor presidente argentino desde el retorno de la democracia, justificar una guerra, ser liberal y tantas cosas más. Desde el anonimato que brinda este blog es más fácil pero igual supone algún costo: que el lector de este blog se indigne, me tilde de gorila, golpista, neoliberal y/o fascista, y no me lea más. Qué se le va a hacer.