
Se quejan Artemio y Zaiat de que Moody's califica a la deuda Argentina como B3, "casi en default", a pesar de los indicadores macro razonables de que goza nuestra economía. Como buenos defensores del oficialismo, su estrategia argumentativa es básicamente atacar y desprestigiar a la maldita calificadora. ¿Con qué argumentos? Ambos se apoyan en las investigaciones de la Comisión de Investigación sobre la crisis financiera (FCIC) del Senado estadounidense respecto de la transparencia de las calificadoras de riesgo durante la crisis subprime. Hay evidencia muy comprometedora que indica que las calificadoras elevaron artificialmente la nota de algunos activos para no perder clientes. Lo que está muy mal. Zaiat entonces utiliza una nota del Premio Nobel Paul Krugman analizando la evolución de este caso para introducir sus propios argumentos respecto de la acción de las calificadoras en cuanto al riesgo soberano, en particular de Grecia, España y Argentina. Inmediatamente después de citar a Krugman (con algún error en la traducción), dice Zaiat:
Pese a ese comportamiento técnico desastroso y de fraude en sus operaciones, la opinión de las calificadoras es requerida por el mundo mediático dominante y por los grandes fondos de inversión en la evaluación de los países. En la debacle del euro están profundizando la crisis de España y Grecia al rebajar las notas de sus bonos soberanos y de la deuda emitida por empresas de esa nacionalidad, en una dinámica perversa de destrucción de esas economías vía ajustes más privatización y fuga de capitales acelerada por esas evaluaciones.
Y más adelante:
[...] Moody’s no se ocupa de evaluar la capacidad de pago de un país, sino que actúa como canal de trasmisión de los intereses de las finanzas globales y de las corrientes conservadoras del ámbito político local. El default, la renegociación con una elevada quita de capital y la ruptura con el FMI son el origen del castigo “político” de esa calificadora.
No sabemos si alguna de estas opiniones serían compartidas por Krugman o el FCIC, si bien a ambos se los utiliza para sostener dichos argumentos.
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La desconexión entre la Argentina y el resto del mundo se hace visible en todos los niveles. No solamente están deteriorados los canales financieros y comerciales, sino también los sociales, culturales e ideológicos. Obviamente, el 99% de la gente que lee blogs no percibe este atraso, porque son parte de la élite que puede viajar y que también es capaz de leer textos en otros idiomas a través de internet, de manera que no pierden contacto con el mundo exterior y se pueden nutrir de los debates que ocurren afuera, en gran medida a través de la comparación con la patética situación local. Este estatus de privilegio, sin embargo, no es compartido por el grueso de la población, que poco a poco se va quedando atrás en su capacidad de comprensión y juicio, medido en estándares internacionales. Situación que es aprovechada de manera desvergonzada e impune por un gobierno igualmente desvergonzado e impune, para "interpretar" la coyuntura externa a su favor. Lo que hace Zaiat y propaga Artemio es lo que viene haciendo el gobierno desde hace rato. ¿Recuerdan el "efecto jazz", o el "no sé si Obama habrá leído a Perón"? Bueno, es sólo parte de la triste realidad nacional, en la que una población desinformada se entera de la coyuntura internacional de boca de sus dirigentes inescrupulosos. ¿Qué diría Paul Krugman sobre la calificación de la deuda argentina? Y más allá de lo pudiera decir, ¿pondría plata de su bolsillo en bonos argentinos tan alegremente como predica Zaiat?
Creo que a los argentinos nos hace falta viajar un poco. No me refiero estrictamente a viajar físicamente, sino más en general a abrir bien la mente al mundo exterior para no tragar buzones. Y el gobierno, por favor, que deje de interpretarnos la realidad local y exterior que ya estamos grandes y algunos hasta sabemos leer inglés.