Dos polémicas ilustran la importancia de la capacidad de movilización para discutir las políticas públicas.
1. El gobierno de la Ciudad quiere modificar el horario de carga y descarga de los camiones más grandes (8 a 12,5 metros) en el macrocentro. En particular, limitar la entrada hasta las 8 am y la salida hasta las 11:30 am. En mi opinión es una buena medida, los problemas de tránsito son cada vez más graves y hay que encontrar nuevas maneras de organizarse. Pero al gremio de Moyano hijo no le gustó y decidió hacerle un paro/piquete a la Ciudad: impedir la entrada de cualquier cosa que transporte alimentos, bebidas o lácteos. Definitivamente el cambio en el horario de carga y descarga es una medida que beneficia a la gran mayoría de los ciudadanos porteños, pero el grupo de Moyano tiene la suficiente capacidad de movilización como para hacerle frente a una ciudad entera.
2. Luego de la aprobación de la ley de Matrimonio Gay en Diputados, la discusión pasó al Senado. En estos días se ha visto el nivel de convocatoria y persuasión que tienen las organizaciones pro-Matrimonio Gay, como la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, entre otras. Sin embargo, el martes hubo una importante manifestación convocada por iglesias evangélicas frente al Congreso. Y nunca hay que olvidar la siempre presente presión de la Iglesia Católica. Si fuera senador votaría a favor, pero es una pelea muy reñida ya que ambos grupos muestran una sorprendente habilidad para torcer las voluntades de los legisladores a su favor. Así las cosas, diría que la Iglesia Católica todavía concentra una gran cuota de poder como para hacerle frente a la ley. Sin embargo, hay que mencionar que en esta puja también está inscripto el gobierno nacional, que intenta rasquetear algo de apoyo político con la aprobación de la ley. Este es un peso no despreciable que puede terminar inclinando la balanza a favor del proyecto. Veremos qué pasa.