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martes, 30 de noviembre de 2010

Salida nocturna un frío lunes

Historia real. Lunes frío, gris y triste. Salimos del departamento con Carlito Brigante en busca de nuevas aventuras nocturnas. Todos los cañones apuntaban al único boliche abierto, a cuatro cuadras de casa. Victor Lustig, como siempre, nos dejo en banda. Camino al boliche comenzamos a especular sobre la probablidad de tener sexo esa noche, concluyendo que casi seguro ninguna chica iba a tener el placer de acostarse con alguno de nosotros. El razonamiento fue el siguiente.

Hace mucho frío con lo cual la gente sale menos: era una noche perfecta para mirar una peli tirado en el sillón. Las personas que salen tienen características comunes: o viven muy cerca del lugar (Carlito y yo), o están desesperadas por salir. Es como la liquidación de temporada, siempre quedan los talles XXL. Dejemos de lado la gente que vive cerca, por simplicidad.

Además era Lunes, con lo cual de por si el numero de gente tiende a ser reducido. A nadie le gusta ir a un boliche vacío, con lo cual efectivamente si las personas que iban a ese lugar deberían estar realmente desesperadas. Con lo cual la conclusión a la que llegamos dos cuadras antes del bar es que iban a haber pocas chicas, feas y dispuestas a lo que sea, chicos feos dispuestos a lo que sea, y nosotros que vivimos cerca.

La pregunta era entonces, a una cuadra del boliche, si nuestro razonamiento era correcto: podía ser este resultado un equilibrio de Nash? Eran las expectativas mutuamente compatibles en equilibrio? La respuesta es si, con el agravante de la selección adversa: los hombres saben que solamente asistirán mujeres feas y desesperadas. Estas a su vez saben que solamente asistirán hombres lo suficientemente feos y desesperados como para que la propuesta de encontrarse con minas feas en un boliche sea atractiva. En consecuencia algunas mujeres (las menos dispuestas a salir, digamos, las menos desesperadas) tampoco asistirán, ya que el pool de hombres que asisten al boliche es de peor calidad. Y en consecuencia los hombres menos desesperados tampoco irán al boliche dado que el pool de mujeres también empeora. Y así sucesivamente, hasta que queda lo peorcito del mercado, guiado por su propia desesperación por una noche de alcohol, excesos y pasión (con quien sea), y nosotros, que vivimos convenientemente cerca.

Llegamos a la puerta del boliche, nos miramos las caras, repasamos la lógica de nuestros razonamientos, y sin siquiera entrar dimos media vuelta y nos fuimos a ver una película a nuestras respectivas casas.


viernes, 14 de mayo de 2010

En Washington es más fácil


Nos llega por medio de Marginal Revolution, este párrafo sobre el mercado del levante en Washington D.C.
I think it's better to date here if you are male. Government attracts a disproportionate share of intelligent women. I've never lived in New York, but there are so many celebrities, billionaires. If you are a guy in New York, there's always another guy that crushes you on the scale. Here, there are all these politicians but they are really out of commission for the most part -- or if they fool around, it's with interns. You don't have to compete with them. The people who are really high status are off the market. As a male in Washington, you can be high in status fairly easily without the true very high status competing. In New York or L.A., there are movie stars and directors. Even if a woman can't be with a movie star, women can still say, 'Gee, this guy or that guy is not a movie star or a director.' There's lobbyists and lawyers here, a lot of them. You can be more interesting than that. This is a great place to live.
A ver si alguno de los Washingtonianos que frecuentan el blog apoya o contradice dicha hipótesis. ¡Feliz Viernes!