Las noticias de los últimos días me trajeron a la mente un concepto central y recurrente en el análisis económico que sirve para pensar las tres cuestiones del título. El concepto del que estoy hablando es el dilema reglas vs discrecionalidad.
1. Inflación:
La Argentina está en medio de un proceso inflacionario. ¿Cuál es la mejor manera de atacar este problema? ¿un sistema de reglas o uno discrecional? A grandes rasgos se podría decir que un sistema de reglas peca de ser inflexible y potencialmente puede generar recesiones indeseadas. Por el otro lado una política discrecional o acomodaticia disminuye la variabilidad en el producto pero en el largo plazo sigue sin resolver el problema central: la inflación. En este dilema el gobierno optó por la discrecionalidad, es decir, darle a la maquinita "lo que sea necesario". Entre las últimas medidas nos enteramos que el BCRA comenzará a dar créditos baratos: a 5 años al 10%. Este tipo de medidas no tienen costos en el corto plazo, sin embargo en el largo:
2. Piquetes:
Hoy a Cristina le tocó hacer papelones en Uruguay. Se reunió con Mujica y habló sobre los piquetes, en particular el del puente de Gualeguaychú. Dijo que "la solución no es la represión" y culpó a la Justicia porque "no haya ningún condenado por los cortes". Como en el caso de la inflación, el gobierno podría haber tomado el toro por las astas y reprimir los cortes, según la regla de que el Estado tiene que velar por las garantías constitucionales de los otros ciudadanos. En su lugar optó por desentenderse del problema y ser discrecional. La discrecionalidad tuvo sus costos más temprano que tarde, cuando el campo adoptó el mismo mecanismo de protesta y el gobierno se quedó sin argumentos. Hoy la discrecionalidad es la regla, cualquiera puede cortar cualquier paso o calle e impedirle el tránsito a otro ciudadano, situación que en la actualidad afecta hasta al propio gobierno.
3. Israel
Según los medios internacionales, Israel metió la pata. Yo no lo veo así.
Israel está en una guerra permanente contra el terrorismo islámico, en particular contra el gobierno terrorista de Hamas. Luego de un ataque con misiles desde Gaza, el gobierno israelí decidió imponer un bloqueo a la Franja. El problema del bloqueo es que no es compatible con la discrecionalidad. No se puede dejar pasar a "algunos" barcos y no a "otros", porque ex-ante todos los barcos son iguales, todos tienen fines pacíficos, y todos llevan cargamentos humanitarios. No existe un bloqueo discrecional. Por lo tanto el barco que desoyó la advertencia de Israel debía ser abordado, coherentemente con la política del bloqueo. Entonces lo que está en discusión no es el incidente en sí, sino el bloqueo. Ante lo cual siempre pienso lo siguiente: Israel está en una posición desfavorable, porque pelea contra el terrorismo, de manera que el nivel de accountability por sus actos es asimétrico. El Estado israelí está infinitamente más expuesto que los grupos terroristas, que se aprovechan del anonimato y pueden ser civiles o terroristas según les convenga. La única alternativa para Israel es imponer un sistema de reglas que se aplique a todos por igual. Un sistema discrecional siempre permite filtrar terroristas. El sistema de reglas, sin embargo, castiga a palestinos inocentes. Pero como no existe una lucha discrecional contra el terrorismo, las únicas dos opciones son las reglas o el abandono de la lucha. Dudo que la segunda sea una opción real para Israel.
Nota: Con esto no estoy justificando la guerra ni intento imponer una visión 100% pro-Israel. A mí también me gustaría que no hubiera guerra y que judíos y palestinos se abrazaran, pero esa no es la realidad.
El concepto reglas vs discrecionalidad es demasiado ajeno al sentir nacional, y por eso es muy poderoso a la hora de explicar los problemas irresueltos de los argentinos y al mismo tiempo los problemas ajenos que no podemos entender.
