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lunes, 21 de marzo de 2011

Nestorchantas



Desde la muerte del estadista (etiqueta del compañero TodosGronchos), se opera con admirable tezón para reconstruir la imagen del Nestornauta, una batidora entre Perón, Jesucristo y tu Power Ranger favorito luchando contra los malos. "Pasamos de Herminio Iglesias a Winston Churchill en 10 minutos", dijo el inefable Lanata.

"La historia la ganan los que escriben", como se oye en el campo nac&pop. Y es cierto. Tengo amigos con estudios y cabeza que aseguran que Kirchner pasó toda su vida luchando contra la dictadura y el menemismo.

En ArtePolítica se hablaba de su legado de amor. ¡Amor! Los leales ideológicos al gobierno, es decir, aquellos que no lo eran por chequera o pistola, lo querían justamente por lo contrario. Escrachar opositores y apretar empresarios. Invitar a Bush para ridiculizarlo e insultar al FMI. Eran esas y no su "legado de amor" las cualidades que aplaudía su electorado.

La más sorprendente es "puso a la política por encima de la economía". De manera notable, esta no la repite solamente el núcleo K sino todo el arco político: desde radicales a peronistas, de izquierda a derecha. Parecería una defensa gremial del aparato político. Kirchner le devolvió la identidad a los políticos, maltratados durante años por los dictámenes del FMI. ¡Kirchner venció a la restricción presupuestaria! ¿Es posible?

Es cierto que un político hábil tiene mayor margen de maniobra que uno que no lo es. Y Kirchner lo era, hay que decirlo. Pero no es menos cierto que en todas partes del mundo la habilidad política está delimitada por la coyuntura económica. Preguntenle a Obama cómo le fue en las últimas elecciones, ¿"volvé Bush te perdonamos"?

Como dije, Kirchner fue un político muy hábil. Asumiendo con 20% de los votos, hizo suyas banderas que en su pasado había rechazado y se ganó el favor del electorado, se peleó con su padre político y logró vencerlo. Acumuló mucho poder político y económico y se sacó de encima al FMI. ¡Barrilete cósmico!

Pero a esta historia le falta una parte.


Se mire la serie que se mire (elegí términos de intercambio solamente pero elijan la serie que más les guste), la primera década del milenio fue una de las mejores que nos hayan tocado en la historia. Para la Argentina y las economías emergentes en general. A nuestros vecinos les fue mejor todavía, pero esa es otra historia. Es decir, Kirchner se sacó de encima al FMI, pero sólo porque pudo hacerlo. ¿O a De la Rúa le gustaban las políticas de ajuste? Qué bobo De La Rúa, ¿no?

En su primer presidencia (sí, hasta 2007) pudo apretar con éxito a medios y empresarios porque la economía caminaba. También hay que decirlo: lamentablemente al argentino medio le importan muy poco las instituciones y la moral republicana cuando se puede rajar en el veranito a la costa sin problemas. Tampoco perdió mucho cuando se desentendió del problema de la inseguridad y la inflación, si bien ambos temas estuvieron en el tope de las encuestas durante mucho tiempo (el primero más que el segundo). Sí, le llegaron las facturas todas juntas con el frenazo de 2009 y la estanflación, crisis internacional y sequía mediante. Pero esto pone todavía más en evidencia la importancia de la restricción presupuestaria, concepto tan caro a nosotros los economistas.

A mí entender, Kirchner no fue más que la certeza estadística de que sí la economía crece, los votos llegan solitos.


- Interesante lo del '95. Tome nota Cristina: bajar la inflación garpa.

Creo que en lugar de "puso la política por encima de la economía", lo que demuestra la carrera del estadista es todo lo contrario. La política sigue siendo esclava del ciclo económico. Buena noticia: es posible pasar de Herminio Iglesias a Winston Churchill. Mala noticia: siempre y cuando te toquen buenos precios de exportación y boom internacional. De millonario hotelero amigo de Menem a gran estadista defensor de los DDHH y de los más humildes. Pero si te toca bailar con la más fea sos De La Rúa.

Me pregunto si Duhalde también tendrá oportunidad de lavar sus pecados, volver a la presidencia, hacer la plancha con el viento de cola y pasar de ser el menemista mafioso del conurbano a "el hombre que le devolvió la dignidad al país". O Moyano. Caer de paracaidista en el gobierno, bajar un poquito la inflación, mantener la corrupción en niveles Menem-kirchneristas, crecer y gastar de la mano de China y convertirse en héroe nacional. Probablemente ninguno de ellos lleguen a tener tamaña oportunidad en sus manos, pero vale preguntarse ¿cuántos políticos argentinos pueden redimirse en las aguas de un mismo ciclo económico?