viernes, 2 de abril de 2010

Metáforas económicas

La economía suele ser retratada como la ciencia lúgubre, maldita y si se le asignara un color, sería el gris. En el imaginario colectivo (o en mí imaginario sobre el imaginario colectivo), los economistas somos vistos como tipos aburridos, centrados, de traje, portafolio y corbata lisa. Quién conozca a un economista sabe que, en cambio, somos los más excéntricos de las ciencias sociales. Los economistas somos el punto medio entre un matemático desgarbado y un historiador con tiempo libre.

Lo que muchos no saben es que la economía está llena de metáforas. Un par de ejemplos: en los modelos de crecimiento económico óptimo siempre hay dando vueltas una condición (llamada "de transversalidad") que dice que en el último período de análisis el stock de capital debe valer cero. O dicho en la jerga: "antes de morirte, te comés los martillos". En otras variantes de estos modelos existe un sólo agente que vive infinitos períodos. En equilibrio general tenemos la existencia de un "subastador walrasiano" de ficción (esto fue mejorado recientemente con teorías sobre la microestructura de los mercados), una buena parte de las Finanzas Públicas postula la existencia de un contrato social y un estado-natural-salvaje-hobbessiano. En teoría del ciclo económico tenemos modelos basados en islas, en valuación de activos tenemos modelos dónde hay árboles que naturalmente producen fruta, en teoría monetaria tenemos helicópteros, y la lista podría seguir.

Todos estos ejemplos son metáforas o parábolas: nadie piensa realmente que uno pueda comerse los martillos. Lo difícil de la economía es que además de aprenderte la matemática y los modelos, para aplicarlos en la vida real necesitás un poquito de imaginación. Los profesores insisten en que los alumnos desarrollen la capacidad de abstracción para entender el modelo, pero también hace falta la imaginación para poder salir del modelo hacia la calle, con el modelo en la mano. Usualmente muchos de los estudiantes de economía se desilusionan con la carrera, por la falta de conexión con la realidad. No tienen imaginación (o mejor dicho, tienen otro tipo de imaginación)

Uno días antes de mudarme a otro departamento, vino el co-blogger Victor Lustig y en el medio de la conversación se produce el siguiente diálogo:
VL: "Mirá la mugre que tenés en el piso! hace cuanto que no limpiás?"
SR: "Para que, si igual en unos días me mudo"
VL: "Claaaro Sam, la famosa condición de transversalidad"
La economía está en todos lados. El único problema fue que tenía que entregar el departamento limpio...



13 comentarios:

Fernando dijo...

Buen post, Sam.

Siempre me sentí afortunado pq cuando empecé a estudiar eco. me imaginaba algo completamente distinto y, pese a eso, me gustó/gusta mucho igual. Creo que el 90% de los ingresantes a economía se espera algo completamente distinto a lo q termina viendo...

Sldos!

Q dijo...

Excelente!

Igual, tenías que limpiar el depto porque... no te podés morir con deudas :D

Anónimo dijo...

neeerds!!!! jajaja
sam, cochino!

Sam Rothstein dijo...

Ja, anonimo, y eso que no sabes como siguió la conversación!!

Henry Hill dijo...

Muy bueno Sam!

Me reincorporo al blog muchachos!

Abrz

Madoff dijo...

Muy bueno Sam.
Un abrazo!!

Victor Lustig dijo...

Jaja qué grande Sam, cómo sacás posts de las conversaciones más triviales...

Sam Rothstein dijo...

En cualquier momento se viene el post de 3-3-3-1. Jejeje!

Frank Pentangeli dijo...

Bienvenido de vuelta, Henry!!

Generico dijo...

True story??

Parecen una versión underground de The Big Band Theory...

nahhh... nahhh... un poco de calle che!!!

By the by, notaron que nunca existe una serie/pelicula/lo-que-sea donde los protagonistas sean economistas?

Se puede decir que tenemos la profesión más aburrida del mundo?

Le dejó la inquietud.

Frank Pentangeli dijo...

Si te hace sentir mejor, el protagonista de Lost, Jack Shephard, en la vida real tiene un B.A. en economía de Columbia. Pero en la serie es Médico, en una isla como la de Lost no queda claro cuál sería el rol de un economista...

Frank Pentangeli dijo...

Pero coincido con Generico. Creo que la razón es que se trata de una disciplina poco glamorosa. Creo que hasta los ingenieros, igual o más nerds que nosotros, gozan de un crédito social mucho más importante, sobre el cual pongo mis dudas (Cleto Cobos, el mejor ejemplo).
Ceteris paribus, cómo hace un economista para competir con un Médico o un músico por una mina? Siempre pierde, salvo que lo supere ampliamente en otras variables.

withdmore dijo...

Avívense muchachos: Entiendan que para la inmensa mayoría fuera de la profesión, lo único que les llega de los miembros son los "mediáticos" de la profesión (Murphy, Espert, Solanet, Ferreres, Artana, Broda, Cachanosky, Viglione, Cavallo, De Pablo, Ribas, etc...) y que siempre balbucean cosas del tipo "reducir el déficit", "racionalizar el gasto público", "insertarse al mundo", ", "seguridad jurídica", "rule of the law", "país serio", "IED extranjera", "...% del PIB", "riesgo país", "Holdt Outs", "viento de cola"...

De helicópteros, generaciones solapadas, transversalidades, externalidades, multiplicadores, islas, expectativas racionales o adaptativas, mercados incompletos, equilibrios múltiples, spot sun efects, Real Business Cycle, Black Swans y otras yerbas no trascienden.

Al menos en el último caso los tomarían de esótericos-excéntricos y chamanes de una disciplina obscura, en vez de simple contadores que vaticinan apocalipsis.

Échenle la culpa a los medios mis amigos.