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martes, 11 de agosto de 2009

La macro y la confianza

Hoy en día se escucha mucho hablar del tema de "recomponer la confianza" para así poder mejorar la situación macroeconomica. En función de ese diagnóstico aparecen medidas obvias pero no por ello menos necesarias, siendo la más recurrente la de "solucionar el tema del Indec".
Recuerdo el año 2001. La economía no era algo importante en mi vida, pero tengo grabada en mi mente los titulares sobre el riesgo país, y los pedidos de confianza por parte de Cavallo. En ese momento yo no entendía nada de economía y me molestaba un poco el argumento circular: necesitamos confianza para que la economía vaya bien, pero a la vez necesitamos que la economía vaya bien para que nos tengan confianza. Me molestaba porque daba la impresión que en economía todo es posible, todo es una convención: si todos creemos que un peso es un dolar, lo es. Luego de varios años de estudiar economía uno se entera que no es así la cosa. Paso a explicar.
El argumento básico detrás de todo alegato hacia la confianza es la existencia de eso que en economía llamamos equilibrios multiples. Basicamente refiere a situaciones que pueden terminar de diversas maneras dependiendo de lo que hagan los agentes que interactuan. Un ejemplo básico es el de las corridas bancarias: si todos los depositantes intentan al mismo tiempo retirar el dinero del banco, el banco quebrará aunque sea solvente. Pero si nadie intenta retirar entonces el banco no va a seguir funcionando con normalidad. Otro ejemplo que viene fácil es el de ataques especulativos contra el tipo de cambio, como se puede ver en este paper de Obstfeld. Claramente la gente retira su dinero del banco porque cree que el banco va a quebrar, y la gente sale a comprar dolares porque cree que el peso se va a depreciar.
El tema está en la formación de expectativas que terminan confluyendo en alguno de los distintos desenlaces (equilibrios) posibles. Intentar influir sobre las expectativas está muy bien, y creo que es correcto. Pero una cosa que nos muestra la teoría económica es que la realidad (los "fundamentals") también juega un rol muy importante en la posibilidad y en la probabilidad de desenlaces alternativos. Si la economía es sólida, no hay desconfianza que pueda tumbarla (y esa misma solidez evitará que exista desconfianza). Si la economía tiene inconsistencias insalvables no hay confianza que pueda reflotarla: en economía las cucharas existen. Y existe una zona gris donde la economía es lo suficientemente frágil y cuyo desenlace depende de lo que los agentes económicos piensen.
Las expectativas siempre importan: el consumo presente depende de mi ingreso futuro y la inversión depende del beneficio esperado, y ambas variables afectan al ingreso presente y futuro. Pero las expectativas resultan cruciales unicamente cuando la economía está en la zona gris entre el ser o no ser. Y eso sucede cuando existen problemas reales de fondo, en los fundamentals. En Argentina hoy como en los noventa y como en los ochenta la mayor inconsistencia en los fundamentals sigue siendo la fiscal: mucha deuda (publica y social) para los recursos fiscales disponibles, junto con un sistema impositivo ineficiente, distorsivo e inequitativo tanto horizontal como verticalmente. Y mucho gasto público ineficiente cuando no inmoral.
Lo que quiero destacar es que no es el destino trágico argentino: fue nuestra culpa. Si hubiera habido un fondo anticiclico hoy tendríamos mejores fundamentals. Al mismo tiempo, el enfriamiento de la demanda agregada por parte del Estado hubiera vuelto innecesario el fraude en el Indec, con lo cual no hubiera habido pérdida de confianza y no estaríamos pendientes de las expectativas, de hacer anuncios y medidas estéticas para agradar y ver si nos tiran un hueso los mercados de capitales. Eso sí, seguro que la culpa de todo la va a terminar teniendo el Fondo...