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martes, 28 de julio de 2009

Cavallo, supply-side economist

Empiezo marcando la cancha: no me gustan los enfoques de la supply-side economy. No es porque crea que no tienen ningún lado de verdad: solamente a un necio se le ocurriría pensar que la oferta no importa, o que los impuestos no elevan los costos de producción reduciendo así las cantidades producidas.
Pero los partidarios de las politicas de oferta me huelen a lobbyistas que lo unico que quieren es menos impuestos, así como los que siempre abogan por mayor gasto público en forma de subsidios, redistribuciones y demás quimeras en el fondo lo que quieren es mayor gasto siempre y cuando no sean ellos los que lo financien. Es mi opinión en base a experiencias personales. Sea como fuere, no podemos juzgar las intenciones de los que proponen políticas economicas, y tampoco creo que sea un ejercicio útil. Tampoco tengo nada en particular en contra de Cavallo. Me merece el mismo respeto que muchos otros políticos argentinos de distintos signos políticos: entre poco y nada, otra perfecta aplicación del Market for Lemmons de Akerlof.
Efectuadas estas aclaraciones, va la cita del post de Mingo titulado "Expansion fiscal sin aumento del gasto público":

Cuando se reducen o, mejor, se eliminan estos impuestos, la expansión fiscal ayuda a que se reactive la economía de una manera sostenible, es decir, generando por sí misma la recaudación futura de los impuestos no distorsivos que permitirán que el déficit fiscal tienda a desaparecer.

El artículo califica como berretonomics. Lo que presenta en el parrafo es la famosa Curva de Laffer. Así como me impresiona que mi potencial suegra Ana C. diga implicita y felizmente que la productividad marginal de las maestras jardineras es mayor que la de los ingenieros (o por caso, de casi cualquier profesión), también me impresiona que Cavallo afirme, como si fuera una obviedad, que estamos en el tramo decreciente de la Curva de Laffer, o lo que es lo mismo, que reducciones de impuestos generan mayor recaudación debido a la mayor actividad económica inducida.
En varias oportunidades expresé que en Argentina no pueden haber impuestos más altos, el negocio hoy por hoy está en evadir impuestos. De ahí puede llegar a deducirse que una baja de impuestos quizás estimule la actividad, pero decir que la baja de impuestos eleva la recaudación es algo mucho más fuerte.
Un par de cuestiones más, a modo de apuntes breves:
1) Equilibrio general: es trivial mostrar que la baja de impuestos te estimula la oferta. ¿Pero que pasa con el resultado fiscal? El empresario antes de invertir analiza si el país se va a ir al carajo en el mediano plazo, y para eso mira -entre otras variables- la solidez fiscal. No es obvio que en un país en el que se reducen impuestos y se debilita fiscalmente (al menos transitoriamente) la inversión privada se vea estimulada.
2) Resto del mundo: el deterioror economico en argentina seguramente se explica tanto por factores internos como por factores externos. Reducir los impuestos, olvidarse que afuera hay una crisis de envergadura y pretender que la actividad economica mejore y lo haga a una tasa mayor que la reducción impositiva es bastante osado. Por eso digo que lo de Mingo fue berretonomics (salvo que venga al blog a aclarar el tema).
Ya va a haber tiempo de reducir los impuestos distorsivos. Lo urgente es levantar los controles de precios, arreglar el INDEC, volver a los mercados de capitales, gastar menos en subsidios a amigos, gastar más en social safety nets, y pilotear política y economicamente los dos años que quedan de gobierno. Y despues del 2011 hablamos.