martes, 7 de diciembre de 2010

Run Forrest, bank-run!

Eric Cantona está pidiendo una revolución de los depositantes, para que caigan los bancos. Básicamente propone que todo el mundo se coordine para retirar sus depósitos y hacer caer al sistema capitalista (más info aquí).

Diamond y Dybvig nos enseñan que las corridas bancarias pueden ser eventos aleatorios de equilibrio producidos por un problema de coordinación: si todo el mundo cree que el resto va a sacar el dinero del banco, entonces me conviene también sacar el dinero del banco. Todas las creencias están validadas por los hechos: todos terminan retirando los depósitos, y el banco termina cayendo. Es una profecía auto-cumplida.

Para eliminar la posibilidad de que existan problemas de coordinación, es suficiente que exista un prestamista de ultima instancia que auxilie al banco en problemas cuando el banco tiene problemas de liquidez. Como la propuesta de Cantona se basa en generar un problema de liquidez, pero no esta asociado a la rentabilidad de la cartera de créditos otorgada por los bancos (asociado a la solvencia), sus efectos serán neutros: el BCE va a prestar plata para que ningún banco caiga, y luego de un par de semanas la gente se va a cansar de jugar a la revolución de Cantona y va a volver a depositar su dinero en el Banco. En rigor, ni siquiera sería racional retirar el dinero en primera instancia si sabemos que el banco será asistido.


6 comentarios:

Fernando dijo...

Lindo ejemplo para traer a colación el trabajo de Diamond y Dybvig, lectura "obligatoria" si las habrá.

Algo simpático, al menos para mi. En el caso "típico" hablamos de falla de coordinación, cuando nos referimos al equilibrio con corridas, porque este esta pareto-dominado por el equilibrio sin corridas, y eso hace que la intervención pública tenga mucho sentido. Ahora bien, en este caso no sería así, Cantona claramente prefiere el equilibrio con corridas. Por lo visto otra gente también. Es decir, no podemos comparar los dos equilibrios como lo hacíamos antes. La pregunta inmediata es ¿Qué es lo "correcto" hacer en ese caso? ¿Debería existir un prestamista de última instancia? Para mi si, sino estaríamos permitiendo que un grupo mediante su coordinación le impida a otro una "tecnologia" de ahorro y, además, les haga perder plata a los que lleguen últimos al banco; dos perjuicios directos a terceros. Por supuesto, si quieren su dinero (están en todo su derecho) que se los de el banco central y, después, los bancos le rendirán cuentas a este mismo... El punto es no dejarlos que perjudiquen a terceros adrede. Obvio, también tengo un argumento paternalista para defender la intromisión del gobierno, pero va contra mi liberalismo, aunque seguramente el mismo argumento sea compartido los demás lectores... En fin, demasiada rienda suela a mi imaginación/ñoñez.

Saludos,

F

Abzo,

F

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el post, saludos desde Panama!

economiaposible dijo...

Muy divertida la anécdota, pero no va a ir más allá de esto. El "chiquitaje" que pueda hacerle caso a Cantona no alcanza ni para tener que ir pedirle asistencia por iliquidez al Banco Central (BCE o Banco de Inglaterra). Los depositantes grosos no se dejan llevar por el corazón, y menos para una revolución de opereta.

Saludos,

martín

Cole Trickle (Rodrigo S.) dijo...

Un grosso Eric. Lo mejor que hizo fue la patada voladora al plateísta, alguien tiene que decirlo

Saludos

Anónimo dijo...

La revolution se ha limitado a una transferencia!!! Pero lo mejor es que la mujer de Eric hizo una publicidad para los bancos en abril pasado: http://www.lefigaro.fr/societes/2010/12/07/04015-20101207ARTFIG00418-l-epouse-de-cantona-fait-de-la-pub-pour-la-banque-lcl.php

Albert

Serenity dijo...

Voy a lo muy especulativo: esa revolución podría triunfar (en el corto plazo):

Si efectivamente todos o la mayoría de los depositantes quisieran retirar sus depósitos en muy poco tiempo, el BCE podría no tener un stock impreso de billetes suficientes ni velocidad suficiente de impresión para el abastecimiento físico de los billetes

Epa!